Urtekram o cómo me he enamorado de un danés

Urtekram es la marca del champú que he analizado recientemente, quería escribirles y he entrado en su web buscando un correo electrónico de contacto. He encontrado el correo y mucho más.

Esta empresa, nacida en 1972, tiene la preocupación por la ecología y la ética en su ADN y no solo en su publicidad como suelen hacer las grandes multinacionales. Su página web es totalmente transparente y muy detallada: informan los ingredientes que hay en los productos, el porcentaje de productos naturales y de comercio justo que contiene cada ítem, explican qué materias primas son importadas  y porqué y además pagan un pequeño incentivo para que sus trabajadores vayan trabajar en bicicleta. Sigue la traducción de un capítulo extraído de su página web:

Ecología con raíces

En la década de 1980, el equipo de Urtekram fue a Turquía, y le dijeron a los agricultores locales “Si abandonáis a los plaguicidas y empezáis a hacer agricultura ecológica, nosotros compraremos vuestros productos”. Nos concentramos en los frutos secos como pasas, que es algo que los niños disfrutan comiendo. En aquél momento, pasas orgánicas no existían, y la producción de pasas involucraba grandes cantidades productos químicos.

Los agricultores turcos aceptaron el desafío: en la actualidad, sus productos se venden con la marca Urtekram: pasas, higos, albaricoques, garbanzos, lentejas rojas y avellanas.

Esto significa que las uvas ya no reciben tratamientos aerosoles con químicos, y los higos ya no son gaseados con bromuro de metilo, que mata a las plagas, pero arruina la capa de ozono. En vez de esto tratamos las plagas sometiendo los higos a un golpe de frío de -25 ºC.

Urtekram no inició solo la agricultura ecológica en Turquía, pero cooperó con empresas de Inglaterra, Holanda y Francia a través de la llamada Good Food Foundation, que tiene por objetivo el desarrollo de la agricultura ecológica sostenible, en conformidad con los principios de Comercio Justo. Hoy en día, la organización tiene su propia oficina en Turquía, y tres consultores agrícolas locales – pagados por Urtekram y los demás socios – ayudan a los agricultores y a las fábricas a mantener los productos nocivos al margen.

En Urtekram, estamos muy orgullosos de este proyecto, y por lo menos una vez al año vamos a Turquía saludarles.

Enlace a este texto original en inglés.