Productividad: ¿Para quién?

Keynes pensaba que trabajaríamos 3 horas por día 5 días por semana.

En 1914, un año después de haber inventado la línea de montaje con ganancias espectaculares en la productividad, Henry Ford redujo la jornada laboral de sus trabajadores de 9 a 8 horas al día y empezó a pagarles 5$ al día, valor que  duplicaba la nómina media de un trabajador de la automoción de aquella época.

Pese a que desde entonces los avances tecnológicos han sido asombrosos y han multiplicado muchísimas veces la productividad, la jornada laboral se ha mantenido prácticamente estática alrededor de las 40 horas semanales.

En relación a los sueldos, es difícil comparar la evolución. Nuestro confort material y la sanidad han mejorado muchísimo nuestra condición de vida, pero es curioso observar que hace 40 años lo normal era que solamente el marido tuviese un trabajo remunerado y con esto podía mantener una familia, hecho impensable en pleno año 2011.

 EUA 1950: entrada de la mujer al mercado de trabajo

John Maynard Keynes,  en 1930 creía que en el año 2030 debido al crecimiento de la economía y al avance tecnológico, el ser humano podría tener una vida plenamente satisfecha trabajando solamente 3 horas al día, 5 días a la semana.  

La cuestión es ¿Quién se ha beneficiado del aumento de la productividad? No hace falta pensar mucho, desde luego que no hemos sido nosotros, la gran masa de 3.191 millones de trabajadores del mundo. Los beneficios han ido a parar en manos de las grandes corporaciones, las instituciones financieras, los millonarios y un reducido grupo de súper ejecutivos y políticos.

¿Cómo cambiar esta situación? Gradualmente y sumando fuerzas. Primero tenemos que denunciar este robo y hacer correr la voz. Segundo tenemos que informarnos más y organizarnos. Tercero tenemos que apoyar las iniciativas éticas que existen en el mercado para restar fuerza a las corporaciones gigantescas que se benefician del sistema actual, apoyar iniciativas como Triodos Bank (la verdadera banca ética), las cooperativas de consumo, las monedas sociales  y empresas que incluyan el bien social y el cuidado del medio ambiente entre sus prioridades.

Y como todo esto toma su tiempo, también debemos luchar por la iniciativa Jornada Reducida Optativa, para que al menos las personas que quieran reducir su jornada y puedan asumir una reducción parcial de su nómina, puedan hacerlo.