Nucleares: el pack completo

El accidente en la central nuclear de Fukushima, Japón, ocasionado por el tsunami que surgió a raíz de un intenso terremoto, ha encendido el debate sobre las nucleares. Defensores y detractores de la energía nuclear exponen sus argumentos pero en ambos casos enseñan sólo la parte que les interesa y ocultan el escenario completo. Es como se intentasen vender un coche presentando solamente sus ruedas.  En este artículo intento mostrar la fotografía completa.

ENERGIA NUCLEAR
Los defensores de la energía nuclear hablan de su reducido coste y de que es una energía limpia (no emita CO2). Para abordar los costes totales de la energía nuclear debemos considerar: la extracción del uranio, su transformación en óxido de uranio (que es lo que usan los reactores), la operativa de la central nuclear en sí, luego la gestión de los residuos (que puede ir de 30 años en los residuos de baja y media radiactividad, y decenas de miles de años en los de alta radiactividad), hay que considerar  que el uranio es un recurso no-renovable, por lo que se agotará y finalmente los riesgos de esta energía. Cada uno de estos aspectos está detallado más abajo en este artículo.

VIVIR SIN ENERGÍA NUCLEAR
Por otro lado, si queremos prescindir de la energía nuclear, debemos tener en cuenta que las energías limpias, al día de hoy, no están suficientemente desarrolladas y no pueden atender toda nuestra demanda energética y tampoco pueden sustituir en su totalidad las fuentes sucias responsables por las emisiones de CO2 que contaminan la atmósfera y contribuyen al calentamiento global. Es decir, vivir sin energía nuclear significa frenar el crecimiento de la economía mundial. Lo que no es mala idea considerando que dicho crecimiento económico está agotando otros recursos naturales del planeta.

 

EXTRACCIÓN DEL URANIO
El uranio, como cualquier otro mineral, tiene que ser extraído de la Tierra. Lo que significa excavar, dinamitar montañas o hacer minas. Y todo el gasto de energía y la agresión medio ambiental que esto conlleva.

TRANSFORMACIÓN DEL URANIO
Una vez extraído el uranio se debe prepararlo para su uso en las centrales nucleares. Hace falta una serie de procesos físicos y químicos: Lixiviación (disolver el uranio presente en la roca), clarificación (elimina sólidos en suspensión), refino y purificación (eliminar otras sustancias que pueden haberse disuelto junto con el uranio), precipitación (hacer que las partículas de uranio se separen del líquido), secado y envasado. Después de todo esto, todavía faltará enriquecer el uranio y transformarlo en las barras que es lo que realmente irá a la central nuclear.  Otro proceso que gasta energía y genera residuos.

USO EN LAS CENTRALES
Finalmente, llegamos a la central nuclear. De una manera muy simplificada en una central nuclear el uranio sufre el proceso de fisión, es decir, división de su núcleo, la fisión libera calor en enormes cantidades, con este calor se genera vapor de agua a presión, lo que pone en movimiento las turbinas y genera la energía. El problema está en que debido a la radiactividad es necesario tomar una serie de precauciones extremas para evitar escapes de moléculas radiactivas y mantener las barras de uranio en temperaturas adecuadas que evitan que la fisión salga del control y provoque explosiones y fugas radiactivas.

LA GESTIÓN DE LOS RESÍDUOS
Si los peligros intrínsecos a una Central Nuclear despiertan dudas sobre esta energía, la gestión de los residuos termina de sepultarla como una opción. La radiactividad de los residuos dura desde milésimas de segundos hasta miles de años. Sí, miles de años. La agencia de energía clasifica los residuos en baja, media y alta actividad. Los residuos realmente preocupantes son los de alta actividad, que son los más radiactivos y de más larga duración.

El Almacén Temporal Centralizado (ATC), cuya ubicación sigue generando polémica en España, es una solución temporal a los residuos radiactivos. De hecho, solo los gestionaría durante 60 años. Durante estos 60 años, sería necesaria una plantilla de un centenar de trabajadores para gestionar una planta que no produce nada, simplemente evita que los residuos radiactivos contaminen el ambiente. Ojo al dato: una plantilla de más de 100 trabajadores, durante 60 años para producir nada.

Después de estos 60 años los residuos seguirían siendo radiactivos pero el Almacén Temporal Centralizado ya estaría obsoleto, de manera que sería necesario trasladarlos a un Almacén Geológico Profundo (AGP).  Hoy día, solo existe un almacén de este tipo en Estados Unidos, se prevé que en 2012 se empiece a construir el segundo en Finlandia, que deberá estar operativo en 2025 y costará 3.000 millones de euros. El AGP consiste en enterrar los residuos a 500 metros bajo tierra para que su radiactividad no moleste a nadie.

URANIO: UN RECURSO NO RENOVABLE
Si la gestión de los residuos no fuese bastante indigesta, hay que sumar el hecho de que el uranio es un recurso limitado. La Agencia Internacional de Energía prevé que con la demanda actual tenemos reservas de uranio para 85 años y  si además sumamos el uranio proveniente del desmantelamiento de armas militares tendríamos uranio para 100 años. En el blog Crisis Energética hacen una serie de escenarios considerando el aumento de la demanda, en el escenario más optimista el uranio se agotaría en 2080 y en el más pesimista en 2051.

LOS ACCIDENTES
Aparte los accidentes como los de Chernobyl o el de Fukushima, también debemos tener en consideración la mala gestión de los resíduos, como es el caso de Mayak (Rúsia).

EL FUTURO
Las tecnologías evolucionan. Las economías emergentes, principalmente la China, crecen vertiginosamente. El clima está cambiando de manera manifiesta. No sabemos si el uranio será suficiente para 40 o 100 años, pero estamos seguros que sus residuos durarán miles de años. Para mí parece claro que el esfuerzo es demasiado grande frente al  beneficio que obtendremos y a los riesgos que nos exponemos. ¿No sería más inteligente gastar nuestros recursos en investigar maneras de aumentar la eficacia de las energías limpias y renovables? El Sol, el aire, las mareas, la energía geotérmica son prácticamente inagotables y hay mucho por mejorar en la explotación de estas energías.

Lo que ocurre con la energía, ocurre con el resto de los recursos del Planeta y probablemente un día el avance brutal de la tecnología permitirá a toda suerte de lujo a todos. Mientras este avance no ocurre, debemos reorganizarnos para que la energía y la riqueza que somos capaces de producir actualmente sean suficientes para cubrir las necesidades básicas de toda la población y no la vorágine consumista de unos pocos privilegiados (léase los países ricos).

DECRECIMIENTO
Cuando hablamos en frenar la economía mundial en realidad hablamos de decrecimiento, pues las naciones ricas necesitarían decrecer para hacer un hueco a las naciones pobres, que sí necesitan crecer más para poder llegar a un estándar de vida digno. Este movimiento es visto con escepticismo e incluso como objeto de burla por la cultura capitalista actual. Realmente es todo un reto si consideramos que todas las empresas tienen por objetivo crecer cada año y que lo mismo ocurre con los gobiernos. Los que lo defienden creen que una distribución equitativa de la riqueza y el uso racional de los recursos nos permitirían decrecer y vivir con más calidad de vida, esto sí con menos bienes materiales.