Matándonos poco a poco ¿Por qué dejamos que sustancias tóxicas se acumulen en nuestro cuerpo?

Conocí a Eva, la pareja de David Palma, que fue entrevistado en la contra de La Vanguardia del día 18/03/10, a través de su blog: No Fun.

Yo buscaba información sobre la eco bola para el lavado de la ropa y Eva tenía un artículo a respeto, pues este es un producto que su enfermedad, la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), tolera. La SQM es una enfermedad reciente y se trata de una respuesta del organismo a sustancias químicas sintéticas.

Esta respuesta puede venir como dolor de cabeza, debilidad, fatiga crónica, dificultades para respirar, espasmos, etc. Como las sustancias químicas están presentes en la inmensa mayoría de productos que consumimos, desde alimentos a detergentes, los que sufren SQM buscan refugio en productos ecológicos (comida ecológica, ropa ecológica, pintura ecológica).

Las enfermedades auto-inmunes (SQM, celiaquía, esclerosis múltiple, etc.) son el nuevo cáncer y se suman a él, su desarrollo está relacionado a nuestro estilo de vida abarrotado de sustancias químicas que se cuentan por millones de toneladas producidas al año y miles de variedades distintas.

Cuando yo era niña solo veía gente con cáncer en películas, y ahora que tengo 37 años, conozco gente con cáncer en mi familia, en mi trabajo, en mi calle… de hecho se estima que 1 de cada 3 españoles desarrollarán algún tipo de cáncer; y cada vez afecta a gente más joven.

Lo mismo ocurre con las enfermedades auto-inmunes, enfermedades antiguas como la celiaquía ocurren cada vez con mayor frecuencia y muchas enfermedades raras empiezan a ser comunes.

¿Cuándo se nos ocurrirá decir basta? ¿Cuándo se nos ocurrirá exigir un modelo de producción distinto? ¿Cuándo caeremos en la cuenta que evitar que se desarrolle una enfermedad es tan importante como encontrar su cura?

Todas estas enfermedades están relacionadas con el estilo de vida moderno: todo es industrializado, mecanizado, estandarizado y químico para aumentar la productividad. Los alimentos se llenan de conservantes, espesantes, colorantes para que duren más (a quien le importa alimentos frescos), para que tengan texturas divertidas  y colores seductores.

Estamos tan alienados y adiestrados que hemos perdido la capacidad de intentar cambiar las cosas, de hecho hemos perdido la capacidad de percibir que las cosas están mal. Solo nos preocupan dos cosas: trabajar y comprar.

¿El resultado? Naranjas que pasan por 15 tratamientos químicos, hamburguesas esterilizadas con amoniaco, champús con sustancias químicas que siquiera fueron probadas, incluso biberones con sustancias que provocan cáncer. Pero mientras sea barato, bonito y tengamos dinero: lo compramos, lo comemos, lo usamos.

Basamos nuestras decisiones de compra influenciados por anuncios de 30 segundos, que dicen qué nos debe gustar, pero no nos dicen nada sobre las sustancias que están en este producto ni las condiciones en que fueron fabricados.

La lástima es que no se puede partir el mundo en dos dejando de un lado los que están satisfechos con las cosas tal y como son y del otro lado los que harían las cosas de otra manera. Más triste todavía es que los que están inquietos son minoría y por más que quieran ir hacía un lado la inercia de la mayoría les arrastra hacia el otro. Esta desesperación se puede sentir en estas palabras de Eva Caballé:

Tras una temporada extremadamente dura sufriendo un estado de desnutrición grave, debido a estar medio año comiendo tan solo 3 alimentos, al que se sumaron unas obras que parece que no tienen intención de acabar nunca, por fin el sobre esfuerzo que hicimos para trasladarnos y adaptar la casa con un control ambiental óptimo está empezando a dar sus frutos. Al disminuir notablemente la carga tóxica a la que estaba expuesta, he vuelto a tolerar más alimentos y gracias a esto mi cuerpo está empezando a reaccionar, algo que me parece increíble después de las situaciones límites a las que he llegado. Y a pesar que ya hace un año y medio que vivo en la cama, mi estado ahora es diferente y seguiré luchando para conseguir salir de ella.

Eva Caballé

¿No te parece más humano caminar con Eva, y no contra ella?