Las últimas verdades sobre los transgénicos

Los transgénicos no son buenos para la salud, ni para el medioambiente y tampoco para la sociedad;  en este artículo hago una recopilación de los últimos datos: empiezan a salir a la luz investigaciones científicas que comprueban que estos alimentos provocan enfermedad en animales; hechos que confirman que los transgénicos aumentan rápidamente la resistencia de las plagas; y, otras prácticas poco éticas y totalmente inaceptables, cuanto más en una gran corporación como Monsanto que en el último trimestre ha acumulado 126 millones de dólares de beneficio neto.

RIESGO PARA LA SALUD
En 2009, el International Journal of Biological Sciences publicó los resultados de una investigación liderada por científicos franceses del CRIIGEN (Comité para la Investigación e Información Independiente sobre la Ingeniería Genética), Universidad de Rouen y Universidad de Caen en la que se observaban daños en los riñones e hígados de las ratas, además de otros efectos sobre el  corazón, las glándulas suprarrenales, el bazo y el sistema hematopoyético (responsable de fabricar la sangre).
Según Gilles-Eric Séralini, experto y miembro de la Comisión para la Reevaluación de la Biotecnología de la Unión Europea  y co-autor del estudio:

Hemos demostrado por primera vez que los OGM (transgénicos) no son saludables, ni lo suficientemente correctos para ser comercializados. [...] Cada vez, los tres transgénicos (NK 603, MON 810, MON 863) causaron problemas en los riñones y el hígado, que son los principales órganos en la respuesta a la intoxicación alimentaria química.

LAS SUPER PLAGAS Y SUPER MALAS HIERBAS
Conocemos desde hace tiempo el poder de adaptación de las especies. En la agricultura ecológica se busca trabajar a favor de la naturaleza: se plantan diversas variedades de productos, se hace rotación de cultivos y para controlar plagas más persistentes se usan controles biológicos y extractos naturales. Es decir la principal arma para el control de plagas es no generar las situaciones que favorecen su aparición y, si llegan a aparecer se usan las armas que la propia naturaleza usaría contra ellas. De esta manera la adaptación sigue su lento ritmo natural.

La agricultura con transgénicos es justamente el opuesto: inmensos monocultivos, plantados año tras año en el las mismas tierras, usando la misma variedad de semilla y combatiendo las plagas con un único principio activo. La consecuencia, aparte de las trazas de pesticidas que se quedan en los alimentos, es que se generan las condiciones ideales para una plaga y pese a que en los primeros años el pesticida funciona de manera estupenda, las plagas consiguen descodificarlo y tornarse más resistentes. Es decir, los transgénicos ayudan a desequilibrar la naturaleza y aceleran el ritmo de adaptación de las plagas.

El resultado de una década de cultivo transgénico ya trae al menos 3 casos de súper plagas: el parásito que come las raíces del algodón transgénico de India (detallado más abajo), el súper gusano que ha aparecido en las plantaciones de maíz de Iowa y las súper malas hierbas, resistentes al Round-up (principal herbicida de Monsanto), que crecen más rápido y más fuertes que las anteriores.

Tres casos pueden parecer poco, pero si pensamos en la voracidad con que estos cultivos crecen y su clara intención de monopolizar el mercado mundial resulta preocupante. El cultivo transgénico ya ocupa el 10% de las tierras cultivables del mundo, imagínese el porcentaje si no hubiese tanta resistencia por parte de la opinión pública.

GENOCIDIO TRANSGÉNICO EN ÍNDIA
En India se estima que 125 mil campesinos se han suicidado tras perder sucesivas cosechas de algodón transgénico de Monsanto y, a consecuencia de ello, la propiedad de sus tierras, confiscadas para saldar los préstamos  que tuvieron que realizar para adquirir las semillas.

El hermano de Suresh, una de las víctimas, dice:

Él fue estrangulado por esas semillas mágicas. Nos venden las semillas diciendo que no necesitarán pesticidas caros pero los necesitan. Tenemos que comprar las mismas semillas de la misma compañía cada año. Se nos está matando. Por favor, decirle al mundo lo que está pasando aquí.

En los años 80 India autorizó a los gigantes de la biotecnología a comercializar sus nuevas semillas modificadas genéticamente (dando el acceso de los transgénicos al segundo país más poblado del mundo), a cambio el FMI le ha dado sustanciosos préstamos para lanzar una revolución económica en el país.

Incentivados por campañas de marketing y agresivas campañas comerciales varios campesinos se cambiaron al algodón transgénico, incluso en algunas regiones los propios ayuntamientos banieron variedades tradicionales de algodón. Pese a que la semilla transgénica sea hasta 1000 veces más cara que las variedades tradicionales; que no se pueda guardar sus semillas por temas de copyright y que necesita mucho más agua que las variedades tradicionales, las variedades transgénicas han dado abundantes cosechas en los primeros años hasta que apareció un gusano resistente a todos los plaguicidas que viene destrozando la cosechas.

Antiguamente, con las variedades tradicionales, los campesinos guardaban sus semillas y no necesitaban préstamos para plantar, cuando se perdía la cosecha tenían un año duro, nada más. Con los transgénicos los campesinos tuvieron que entrar en el círculo de préstamos bancarios y perder una cosecha pasó a significar el aumento de las deudas y la pérdida de sus tierras.  Sin su único medio de vida y desesperados más de 125 mil campesinos se han suicidado. Mientras tanto los defensores de los transgénicos afirman que la pobreza y el alcoholismo son los verdaderos causantes de los suicidios.

SALTANDOSE LAS LEYES EN ESTADOS UNIDOS
En 2010 la EPA – Agencia de Protección Medio Ambiental de Estados Unidos – denunció a Monsanto por vender algodón transgénico en estados en los que estaba prohibido y por no informar a los agricultores que deberían plantar 20% de su cultivo con semillas tradicionales, una medida de seguridad para evitar el aumento de la resistencia de las plagas. Monsanto ha acordado a pagar una multa de 2,5 millones de dólares.

DEJANDO LOS CAMPESINOS TIRADOS EN COLOMBIA
En julio de 2012, en el municipio de Falan, 60 agricultores han plantado por primera vez el maíz transgénico de Monsanto, han pagado las licencias para cultivarlo y han seguido las instrucciones de cultivo. No obstante, antes de la cosecha, el maíz fue atacado por un hongo llamado Mancha de Asfalto,  y se ha perdido toda la producción, pues pese a que el maíz sea  resistente al plaguicida round-up es más susceptible a este hongo.

Durante las investigaciones se ha averiguado que tanto los técnicos de Monsanto como los de la empresa distribuidora hicieron caso omiso cuando los campesinos informaran del inicio de la plaga, también han averiguado que el 10% de las semillas que debería ser del tipo convencional para hacer la zona de refugio se trataba también de maíz transgénico.

En este momento, los técnicos de la distribuidora están induciendo a los campesinos a firmar papeles indicando que han perdido la cosecha debido a la ola invernal, de esta manera el estado pagaría las indemnizaciones a los agricultores y tanto el distribuidor como Monsanto quedarían exentos de responsabilidades. Y por si esta estrategia falla, Monsanto ya ha tratado de cerrar la empresa y abrir una empresa nueva:

Adicionalmente, los agricultores encontraron en la Cámara de Comercio de Bogotá el certificado de existencia y representación legal donde se establece que la firma “Monsanto Colombiana Inc. quedó en estado de liquidación” al tiempo que otro certificado expedido por dicha entidad indica que “la Compañía Agrícola Colombiana Ltda” funciona en la misma dirección y coinciden en el objeto social y la dirección electrónica.