La milagrosa dieta del pH – parte 3

La milagrosa dieta del pH – parte 1
La milagrosa dieta del pH – parte 2

Si en la parte 2, hablábamos de que el sistema digestivo es un complejo laboratorio de reacciones bioquímicas, en este capítulo expandiremos estas reacciones a todo nuestro cuerpo y para completar el ciclo veremos los ejercicios y los pensamientos alcalinos. Luego comentaré que parte de esta teoría estoy aplicando en mi día a día.

EJERCICIO ALCALINO

Antes de nada, conozcamos el sistema linfático. En realidad el sistema linfático es bastante más complejo y cumple otras importantes funciones, pero lo que nos interesa ahora es ver cómo nos ayuda a eliminar los ácidos. Este sistema equivale a la empresa de recogida de la basura. El sistema linfático tiene un itinerario paralelo al sistema circulatorio y está lleno de linfa, un líquido que recorre todo nuestro cuerpo sacando todo tipo de ácidos y toxinas de nuestros tejidos y llevándolos a los ganglios linfáticos, donde la basura será filtrada y preparada para ser expulsada de nuestro cuerpo. Al contrario del sistema circulatorio, el sistema linfático no tiene un órgano como el corazón para bombear la linfa y depende de la actividad muscular para circular por nuestro cuerpo.

El ejercicio físico idóneo para estimular nuestro sistema linfático debe de ser aeróbico, moderado y constante.

En el ejercicio aeróbico inspiramos oxígeno para obtener energía y liberamos dióxido de carbono (ácido) a través de la espiración. En el ejercicio anaeróbico, se produce ácido lático que es expulsado a nuestro tejido. Una intensidad excesiva puede transformar un ejercicio aeróbico en anaeróbico, por ejemplo: ir en bicicleta, normalmente es un ejercicio aeróbico, pero si lo hacemos con tanta intensidad y esfuerzo que llegamos a sentir dolor y quemazón en los músculos, es que lo hemos transformado en anaeróbico.

Debemos ejercitarnos de manera moderada, es muy importante que el ejercicio nos haga sudar, pues cuando sudamos liberamos ácido y toxinas a través de nuestros poros (hay 500 poros por centímetro cuadrado), pero no debe hacernos sufrir, pues el sufrimiento es indicativo de falta de oxígeno en los músculos.

Deberíamos ejercitarnos como mínimo 20 minutos cada día, todos los días de la semana. La frecuencia es importante, pues no se trata de ejercitarnos para ganar músculos, sino que de hacer funcionar el sistema linfático, sudar, aumentar el ritmo de la respiración y eliminar toda la basura de nuestro cuerpo.

Entre los ejercicios que se pueden hacer están: caminar, correr, rebotar (es lo que estoy haciendo y lo profundizaré en otro artículo), hacer yoga, pilates, estiramientos y todo lo que cuadre en lo descrito anteriormente.

PENSAMIENTOS ALCALINOS

Culpa, odio, ira, frustración, ansiedad, nervios, miedo… son emociones que nos provocan estrés, sentimos que cuando estas emociones nos invaden, nuestro cuerpo se altera: nos duele el estómago, empezamos a sudar, ponemos los músculos tensos, desencajamos la cara, apretamos los nudillos… y, pese a que en el libro no se describa la bioquímica del estrés, el autor afirma que esto produce ácidos y yo lo creo.

Hay situaciones extremas en las que es prácticamente imposible controlar nuestras emociones. Y, yo personalmente, creo que en estos casos extremos hay que dejar la emoción fluir. Pero en la mayor parte de las veces nos dejamos invadir por estas emociones por tonterías: una llamada de atención del jefe, una respuesta mal educada del hijo, una divergencia de opiniones, el perro que se ha meado en la alfombra, la lista suma y sigue. Y no se trata de ser un pasota, pero de afrontar la situación con normalidad y no dejarse invadir por el mal rollo. Por ejemplo, en el caso de la llamada de atención del jefe, a veces es tan sencillo, como admitir que te has equivocado, pedir disculpas y concretar cómo quiere que actues la próxima vez. Y, si por otro lado, tu jefe es un dictador y un tirano, ya sabes que no se puede esperar nada mejor de su parte, ¿Para qué frustrarse por una bronca?

 

EN MI DÍA A DÍA

Yo ya comía una cantidad importante de frutas y verduras, superior a las 5 raciones diarias, pero como muchas otras personas los vegetales eran ensaladas en las comidas principales y el resto de raciones eran frutas. He sustituido las frutas por más vegetales. Ahora tomo un zumo de naranja por las mañanas y una pieza de fruta a lo largo del día. En el resto de comidas he incluido más vegetales, una pequeña ensalada en el desayuno, ensaladas grandes y verduras y legumbres hervidas durante la comida y la cena y también 250 ml de zumo de vegetales antes de dormir.

Otro cambio importante, y de los más importantes, es el ejercicio diario. A mí siempre me ha costado mucho ir al gimnasio o practicar cualquier deporte con regularidad, rebotar en la cama elástica ha sido la solución. Primero no hace falta mucho tiempo, lo ideal es ejercitarse durante 30 minutos y como mínimo 10 minutos. Al tener la cama elástica en casa no hay excusa para no ejercitarse al menos estos 10 minutos antes de ducharme.

He reducido la cantidad de harinas e intento variarla, el pan es de harina de trigo, pero intento intercalarlo con harina de centeno y de espelta (esta última alcaliniza el cuerpo).

Finalmente, he comprado gotas de alkalife y las mezclo con el agua de beber. En casa usamos una destiladora de agua a vapor, y este proceso acidifica ligeramente el agua, uso las gotas para corregir su pH y tornarlo ligeramente básico. No sigo las instrucciones de alkalife que recomienda 3 gotas por 250 ml de agua, en vez de esto pongo 3 gotas en un litro. Con esto el pH ya se torna básico y el sabor del agua no cambia. Usando la cantidad recomendada el sabor cambia y además se torna desagradable.

Sigo comiendo algas, yogures y un café al día. Pese a que todo esto esté prohibido en la dieta del pH otras dietas naturalistas resaltan las propiedades de las algas e yogures.

En relación a los azúcares, ya hace tiempo que lo he sustituido por stevia y apenas hacen parte de mi alimentación. La carne y los lácteos también hace tiempo que han sido sustituidos por otros productos y los ingiero en una cantidad muy reducida, de manera orientativa 1 vez a la semana.

Con estos cambios lo que noto es que estoy más despierta y alerta durante todo el día y que mi cuerpo también está más tonificado. Los granos en la espalda han aumentado, pero se comenta que es normal al principio pues los depósitos ácidos que estaban en el tejido conjuntivo se van liberando y siendo expulsados del cuerpo, como llevo tan solo un mes con esta rutina tengo que esperar más tiempo y espero que finalmente los granitos se vayan por completo.

 

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La milagrosa dieta del pH – parte 2