La milagrosa dieta del pH – parte 2

En el primer capítulo explicamos quien era el Dr. Robert O. Young, que es el pH y la importancia de mantener un nivel de pH adecuado en nuestra sangre.

Una dieta predominantemente alcalina ayuda a mantener el pH adecuado de la sangre y ayuda a eliminar ácidos de nuestro cuerpo. Estos ácidos cuando se acumulan en nuestro cuerpo provocan una serie de enfermedades: indisposición, sobrepeso, degeneración (cáncer, insuficiencia cardíaca, ictus, diabetes…), etc.

El objetivo de esta dieta es ayudar a conseguir un ph alto (es decir: un ph básico, un ph alcalino) en nuestro cuerpo a través de la alimentación. Es importante resaltar que nuestro sistema digestivo es un complejo laboratorio de reacciones bioquímicas y puede pasar que un alimento básico acidifique nuestro cuerpo mientras que un alimento ácido lo alcalinice.

 

QUÉ COMER

CASA: La dieta del pH está basa en estas 4 letras. C de clorofila (vegetales), A de aceites, S de sal (sales minerales) y A de agua (alcalina).

La clorofila ayuda a las células sanguíneas a transportar oxígeno a todo nuestro cuerpo. La principal fuente de clorofila son hortalizas verdes, estas hortalizas también son una fuente de sales alcalinas, son ricas en nutrientes, vitaminas, antioxidantes y fibras. Hortalizas, verduras y wheatgrass (pasto joven de trigo – ver video) son todos fuentes de clorofila.

No todos los aceites son buenos, debemos evitar las grasas animales, las grasas saturadas y los aceites hidrogenados. Lo que buscamos son grasas poliinsaturadas de cadena larga que se encuentran en el aceite de pescado, las semillas, frutos secos, aceitunas y aguacates, son ricas en ácidos grasos esenciales que fortalecen las células inmunitarias, lubrican las articulaciones, se usan para producir hormonas, protegen contra enfermedades cardíacas y son necesarios para el metabolismo energético entre otras bondades. Los aceites más ricos en ácidos grasos esenciales son los de linaza, borraja y cáñamo.

Las sales minerales… bueno, aquí casi recomiendo a quien quiera seguir rigurosamente esta dieta que se compre el libro y hable de ello con un nutricionista de mente abierta antes de empezar. El propio autor advierte “las sales minerales alcalinizantes a estos niveles [es decir en gran cantidad] son solo para aquellas personas comprometidas [al 100%] con un estilo de vida y una dieta alcalinas. Podrían provocar problemas de presión sanguínea y un pulso o ritmo cardíaco rápido si tu dieta y tu estilo de vida permanecen ácidos.”

Lo que no entraña riesgo y supone un beneficio para la salud es buscar sal de calidad, es decir, sal natural no procesada. La sal procesada ha sido tratada con blanqueantes, conservantes, agentes antiapelmazantes, absorventes de humedad, ha sido seca a 650ºC… en fin, ya no es sal. Para asegurarte de que la sal que consumes es natural debes de poner una cucharada de sal en un vaso de agua y dejarlo reposar toda la noche, si es sal natural se disolverá totalmente en el agua.

Agua: necesitamos agua de calidad en cantidad. Podemos obtenerla de los alimentos, de las hortalizas, frutas, varias bebidas y, obviamente bebiendo agua. Para esta dieta el agua debería ser alcalina, es decir debería tener un pH superior al 7 y estar libre de contaminantes. En el libro se recomienda un ionizador de agua fabricado por el autor del libro (hasta él reconoce que es tendencioso recomendar un producto suyo). Otra manera es usar un filtro de osmosis o una destiladora de agua y luego aumentar el pH con gotas para corregir el pH.

¡¡Frutas no!!
Un aspecto curioso de esta dieta es que no se recomiendan las frutas debido a su alto contenido en azúcar, que es ácido para el organismo. En esta dieta la fruta es pastel de chocolate y nata de una dieta tradicional: hay que comerla eventualmente, como un capricho. Y bajo ningún concepto se debe tomar zumo de fruta. En los zumos el azúcar está concentrado y apenas hay fibras – que normalmente atrapan parte del azúcar y evitan su absorción total por nuestro cuerpo. Las únicas excepciones son: el aguacate, lo tomates (técnicamente es una fruta), limones, limas, pomelos y granadas.

40/40/20
A la hora de prepararse una comida debemos incluir como mínimo un 40% de verduras y hortalizas crudas, 40% como máximo de verduras y hortalizas cocinadas y un 20% del resto (cereales, legumbres, pescado, otros carbohidratos).

Los productos preferentemente deben ser frescos y ecológicos y se debe masticar bien – prácticamente licuar el alimento en la boca antes de tragarlo.

 

QUÉ EVITAR

Esta parte será más fácil escribir, pero seguramente más complicada de cumplir. Todos los alimentos relacionados abajo o bien son fuentes de ácidos, o son fuente de azúcares, o propician la proliferación de hongos, levaduras y bacterias en nuestro cuerpo. Según el autor:

  • Los primeros son los azúcares, todos tipos de azúcar (blanco, moreno, jarabe de arce, fructuosa, etc.). Los edulcorantes artificiales también están banidos, las únicas fuentes de dulzor perdonadas son: la stevia y la achicoria.
  • Los carbohidratos simples son ácidos y están banidos, es decir: harina blanca y cualquier cosa que se prepara con ella (adiós pan), el arroz blanco, el maíz y las patatas.
  • Los alimentos refinados y procesados también están prohibidos.
  • Los productos lácteos y todos sus derivados, incluidos el queso y el yogurt.
  • Las grasas saturadas y otras grasas no saludables: margarina, mantequilla, grasas de origen animal – a excepción de la grasa del pescado.
  • Carnes y huevos.
  • Levaduras (cerveza, vino, queso, bollería que lleve levadura).
  • Setas.
  • Espirulina, algas y suplementos nutricionales a base de algas.
  • Productos fermentados o malteados (vinagre, mostaza, salsa de soja, miso, tempeh, etc.).
  • Alcohol.
  • Cafeína.

 

EN EL PRÓXIMO ARTÍCULO

En el próximo artículo escribiré sobre el resto de recomendaciones para un estilo de vida alcalino. También hablaré sobre los consejos del libro que pienso aplicar en mi día a día y los motivos para hacerlo. Si no quieres perdértelo subscríbete al blog.