La Leishmania canina

Perro jugando con una pelota

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En 2011 mi perro, Buko, fue diagnosticado con leishmaniosis, también llamada leishmania o leishmaniasis. Llevamos un buen susto pues a mi pareja y a mí nos sonaba que era una enfermedad que provocaba la muerte. Por suerte, hoy día, si la enfermedad es diagnosticada y tratada a tiempo lo más probable es que nuestro amigo canino se muera de viejo y no de leishmania.

En estas líneas comparto todo lo que descubrimos aquel verano: qué es la leishmaniosis, cuáles son sus síntomas, cómo se previene y cómo se trata. El objetivo de este artículo es compartir la experiencia con otras personas que a lo mejor están pasando por lo mismo, por supuesto, nada de esto sustituye la visita y el seguimiento de las recomendaciones de un veterinario.


¿Qué es la leishmania?
Es una enfermedad causada por un protozoo (le llamo parásito) del género Leishmania que se transmite por la picadura del mosquito phlebotomus. La leishmania es muy común en la zona mediterránea y en otros lugares de clima templado a caliente.

¿Qué nos hizo sospechar que Buko podía tener un problema?
Un día después de fugarse durante un paseo Buko volvió a casa cojeando, pensábamos que se había dado un golpe y le llevamos al veterinario. Después de examinarlo y ver que huesos y músculos estaban perfectamente el veterinario nos comentó que podía ser Leishmania pues los parásitos se meten en la sangre y en el líquido sinovial ocasionando obstrucciones que pueden producir cojera.

¿Cuáles son los otros síntomas de la leishmaniosis?
Hay varias cosas que indican que un perro puede tener Leishmania: ojos tristes, caídos y llorosos; pérdida de pelo o heridas en la piel y en las patas; nariz áspera; pérdida de apetito; pérdida de peso; hemorragias nasales, crecimiento exagerado de las uñas.

¿Cómo se hizo el diagnóstico?
En cuanto el veterinario nos habló de que podía ser Leishmania le autorizamos a hacer la prueba. Hay una prueba preliminar, similar a un test de embarazo en la que tienes el resultado en media hora. El veterinario saca sangre al perro y lo coloca en un palillo que revela si el perro tiene o no los anticuerpos contra la Leishmania. Si el resultado es positivo (es decir, el perro tiene anticuerpos) lo más probable es que tenga la Leishmania y fue el caso de Buko.

Este mismo día, encargamos la segunda analítica que comprueba de manera definitiva la existencia de la enfermedad e indica el nivel de infección. Hay varios niveles:

1/40: resultado negativo, el perro no tiene Leishmania
1/80: resultado dudoso, en este caso creo que se repite la prueba después de un tiempo para ver si ha desaparecido o si al revés ha ido a más.
1/160: resultado positivo.
No sé cuál es el límite, Buko ha sido diagnosticado con 1/640 y el perro de un amigo con 1/1280.

No me acuerdo con exactitud de la explicación, pero en líneas generales cuanto mayor el número detrás de la barra, mayor es el grado de infección. Esto porque este número indica la disolución de la sangre, es primero se diluye 40 veces la sangre y se busca el anticuerpo, si se encuentra se vuelve a diluir de esta vez 80 veces y se busca el anticuerpo y así seguidamente. Si la infección es muy baja y hay pocos anticuerpos, estos ya desaparecen en las primeras disoluciones.

En paralelo, se pide también una analítica de sangre completa para ver si la leishmaniosis ha afectado a otros órganos del perro, principalmente hígado y riñones. En el caso de Buko la analítica salió correcta.

Un diagnóstico precoz es fundamental
El mayor problema es que el tratamiento no se puede aplicar si la enfermedad ya ha afectado al hígado y a los riñones del perro, y sin tratamiento la enfermedad es mortal.

¿Cómo se trata la leishmaniosis?
El tratamiento más común (confirmado en foros de web y por los dos veterinarios que han tratado a Buko) es con alopurinol y glucantime.

El alopurinol (nombre genérico) es una pastilla que se da al perro 2 veces al día, cada día. Esta medicación controla la enfermedad pues dificulta la reproducción del parasito.

El glucantime es la medicación que realmente destruye y combate el parásito. Se aplica con inyección, la dosis y frecuencia depende de cada caso. En nuestro caso empezamos con 15 días seguidos de tratamiento, un reposo de 15 días y luego 15 días más de inyecciones. Este primer tratamiento llevo la infección de 1/640 a 1/80.

El veterinario nos comentó que con este resultado podríamos proseguir tratando al perro solo con alopurinol, pues es un grado muy bajo de infección, pero si la inyección no resultaba engorrosa podríamos aplicar 20 inyecciones más, lo que probablemente llevaría al resultado negativo (es decir 1/40: sin leishmania). Nosotros optamos por proseguir, pero de esta vez pinchándole un día si un día no. Y, efectivamente, la última analítica salió negativa (sin leishmania).

Si los riñones ya están dañados no se puede aplicar el tratamiento descrito anteriormente. Hay una medicación nueva del laboratorio Virbac llamada Milteforan. Podéis leer el comentario de Carlos (29 de octubre) más abajo que ha aplicado este tratamiento a su perro.

¿Inyecciones?
vacuna leishmania OPTLa verdad es que ver la jeringuilla y la aguja da mucho respeto, pero ha resultado mucho más fácil de lo que imaginábamos.

Lo más importante: hay que estar totalmente relajado y positivo en el momento de aplicarle la inyección, los perros son criaturas muy sensibles y si te sienten con mal rollo les entra miedo y estrés. Quien haya visto en Encantador de Perros entiende lo que digo y la práctica funciona al 100%. Hay que pensar que es para el bien del perro y ellos de alguna manera lo entienden.

Normalmente le pinchamos entre los dos. Yo llamo a Buko (sin demasiado alboroto), le pido que salte sobre mí, con un brazo le aguanto las patas delanteras y con el otro brazo le inmovilizo la cabeza pero sin estirarle la piel (le hago cariño en la cabeza para que esté entretenido). Mientras tanto, mi pareja le coge un trozo de piel del cuello, la levanta y en este espacio entre la piel y los músculos del perro aplica la inyección.

En 99% de las inyecciones él ni se entera de que ha sido pinchado. En el 1% que sí se entera le pido que aguante un poquito, como quien quita hierro a la situación – la verdad es que me lo digo más a mí que a él – y en cuanto acabamos de aplicarle la inyección le elogiamos mucho su valentía. Honestamente creo que funciona, pues él no tiene miedo alguno a la inyección, no se esconde y tampoco se aleja al verla.

Una estrategia que ayuda mucho, es intercalar los días. Supongo que según avanza el tratamiento la zona del cuello queda sensibilizada, si lo pinchas cada día se sensibiliza más, en cambio se lo haces día sí, día no, da tiempo a que la piel se recupere.

En el momento de preparar la inyección es importante quitar todas las burbujas de aire e inyectarle solamente el líquido.

También hemos puesto un calendario grande en la cocina en el que tenemos marcados los días que hay que pincharle y que día toca pincharle en el lado derecho y en el izquierdo (así evitamos pinchar varios días del mismo lado lo que podría irritar la zona). En seguida adquieres el hábito de consultar el calendario y no fallas ni un día.

¿El tratamiento cuesta caro?
Lo que es caro para unos es barato para otros con lo que detallo los precios y que cada uno saque sus conclusiones. Los cálculos se refieren a un perro de 25kg, en perros más ligeros las dosis serían menores y la medicación cundiría más.

La caja de alopurinol con 30 comprimidos cuesta alrededor de 3€ y se necesitan 2 cajas para pasar el mes.

En relación al glucantime el veterinario definirá la cantidad de inyecciones, en nuestro caso fueron necesarios 50 inyecciones. Cada caja de glucantime contiene 5 dosis de manera que hemos necesitado 10 cajas con un coste total de 150€ – cada caja cuesta aproximadamente 15€.

Existe glucantime para uso en animales y para uso en humanos, uno de los veterinarios (al otro no le he preguntado) y en los foros de Internet se afirma que el glucantime para humanos sirve perfectamente para los animales y es 4 veces más barato. El de humanos lleva 10 dosis y cuesta 6€ la caja. Es decir el mismo tratamiento de 50 inyecciones hubiese costado 30€ en vez de 150€. Lo curioso es que es imposible encontrarlo en las farmacias, aunque el farmacéutico lo pida normalmente el laboratorio le dice que está sin estoque del producto. ¿Sospechoso no?

¿Qué más se puede hacer?
Hay perros en los que su propio organismo consigue luchar contra la leishmaniosis y aunque hayan sido picados por un mosquito infectado no la desarrollan. Además de la disposición genética es importante que el sistema inmunitario del perro esté en excelente forma. Para esto es importante que el perro esté bien alimentado y feliz.

Desde que Buko fue diagnosticado le cambie el pienso a uno llamado Luposan, es alemán y está hecho solo con productos naturales, se hace a baja temperatura (máximo 60 grados) para no destruir vitaminas y otros elementos nutritivos. Al perro le encanta este pienso, ya no tiene diarreas y su caca sale muy compacta. Comentándolo con el veterinario dijo que heces compactas indican que el pienso es muy digerible y casi todo se aprovecha.

bukosambaPor otro lado le paseamos a diario y al menos 3 veces por semanas nos pegamos una buena caminada de unos 5-10km. Este es el componente que le da felicidad. Si alguna vez no podemos pasear tanto, vemos como el estrés se acumula, el perro ladra a la mínima y está mucho más agitado. En cambio cuando le paseamos, le vemos la cara de relax.

¿Se puede curar la leishmania?
En muchos foros se dice que no. Hablando con el veterinario me dijo que sí se puede curar, es decir desactivar la enfermedad, pero lo que puede ocurrir es que en un momento en que el perro tenga las defensas en baja se vuelva a activar o que al año siguiente vuelva a ser picado por el mosquito y vuelva a desarrollar la enfermedad.

Por esta razón es importante hacer controles anualmente (hay veterinarios que recomiendan 2 controles uno en primavera y otro en otoño) o siempre que se vea algún síntoma sospechoso en el perro.

¿Se puede prevenir?
La infección se contagia a través de la picadura del mosquito phlebotomus. De manera que si se evita la picadura se evita el contagio. Las pipetas y collares que repelen este mosquito son la única protección, aunque su eficacia no es del 100%.

Es muy importante leerse todas las instrucciones. Yo he visto que en las pipetas, pese a que se recomienda su uso mensual o bimensual, el plazo de protección contra el phebotomus es de tan solo 15 días.

También he visto collares que protegen contra el Aedes Egypt (un tipo de mosquito) pero no contra el phebotomus.

¿Los humanos se pueden contagiar?
Sí, pero solamente a través de la picadura del mosquito. Un perro enfermo no contagia a un ser humano. De todas maneras el sistema inmunitario humano está preparado para combatir este parásito, aunque un humano sea picado por un mosquito portador de la leishmania, nuestras defensas la exterminan antes de que pueda hacernos cualquier daño. El desarrollo de la enfermedad en humanos es una excepción y solo ocurre cuando el sistema inmunológico está afectado (enfermos de SIDA, personas tratadas con quimioterapia o con inmunodepresores, etc.).

 

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