El Informe Lugano, libro de Susan George

En este libro de Susan George, Lugano es la ciudad suiza en la que un grupo de trabajo multidisciplinar (ficticio) se reúne para preparar un informe sobre las amenazas al capitalismo actual.

El libro evalúa las amenazas y propone soluciones. Entre las principales amenazas están la destrucción del medio ambiente, la superpoblación, los poderes paralelos (mafias, drogas) y la inestabilidad (provocada por los pobres).

En lo que a las soluciones se refiere, el apartado ecológico tiene acciones que podemos entender y aceptar. Infelizmente también entendemos y aceptamos que la avaricia de las empresas les impedirá tomar estas medidas en el plazo adecuado.

En relación a la superpoblación, las soluciones son totalmente rechazables: admitir que las poblaciones pobres de los países del sur son innecesarias e incluso molestas para el capitalismo y empezar una estrategia para su reducción basada en la guerra (contra ellos y entre ellos), el hambre y las enfermedades. Y pese a que son totalmente inmorales, deberíamos admitir que esto es exactamente lo que viene ocurriendo delante de nuestras narices y nuestra reacción (también inmoral) es poner cara de disgusto.

Despertar de la memez
Su lectura es altamente recomendable para despertarnos de la memez en que estamos inmersos y dotarnos de un poco de sentido crítico. Largas jornadas de trabajo sumadas a toneladas de publicidad nos dejan sin energía para el mínimo atisbo de pensamiento crítico. Además sufrimos de un síndrome de Estocolmo capitalista: nos cuesta criticar el sistema que nos da empleo y bien estar material, aunque para esto sepulte nuestro futuro y la justicia social.

Profecía:
En una pasaje del libro (escrito en 1999), comenta que las naciones son eficaces en vencer una enemigo a kilómetros de distancia, pero no están preparados para combatir individuos mezclados en nuestra propia sociedad, como a los terroristas que llevaron a cabo el atentado contra la torres gemelas del 11S (en 2001).

Para pensar:

  • La economía busca eternamente el crecimiento, lo que es ilógico considerando que la economía está limitada por los recursos del planeta, que son finitos.
  • El instinto de competición de las empresas las lleva a buscar siempre el máximo beneficio, ninguna se arriesga a ser la primera a moderarse o frenarse porque está segura de que en cuánto lo haga su competidora aprovechará para crecer.
  • Contamos cualquier facturación como positiva, en el PIB cuentan positivamente los gastos para curar el cáncer, para construir prisiones, para pagar los coches robados… ¿no deberíamos separar la facturación que produce de aquella que “arregla” lo que ha salido mal?

Sobre la autora:
Susan George, nació en 1935 en Estados Unidos, desde 1994 tiene la ciudadanía francesa. Título de doctor en Ciencias Políticas (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, University of Paris), licenciada en Francés (B.A.Smith College, EE.UU.) y Filosofía (Sorbonne, París). Más información aquí.