El Crisantemo y la Espada

ruth benedict portada

Las japonesas (los hombres incluidos) son peculiares. En el mundial de Brasil, después de cada partido, la afición se ponía a limpiar la gradería antes de dejar el estadio; hacen campeonatos de caminadas de precisión; o mucho más dramático arriesgan su vida por el bien común como las 50 de Fukushima.

Pues en 1944, en plena Guerra Mundial, eran todavía más peculiares e incomprensibles. De ahí que el gobierno estadounidense encargara a Ruth Benedict la tarea de estudiar al enemigo, tal estudio originó el libro El Crisantemo y la Espada. El título hace referencia a las paradojas del carácter japonés: que aprecia el sutil arte de cultivar crisantemos tanto cuanto venera el culto a la espada y el supremo prestigio del guerrero.

A través del análisis de libros sobre la cultura japonesa y entrevistas con inmigrantes, Ruth traza un mapa de los valores japoneses y se remonta hasta el siglo VII para explicar cómo este carácter fue forjado.

Hay momentos en los que el libro se hace pesado, no os voy a mentir. Pero este aspecto negativo se ve más que compensado por las historias reveladas. Por ejemplo, ¿de dónde proviene la palabra kamikaze? “Pues Kamikaze era el nombre del viento divino que había salvado al Japón de la invasión de Gengis Khan en el siglo XIII al dispersar y hundir los barcos mongoles.”

También es poco conocido que los embajadores japoneses al visitar a China en el siglo VII quedaron admirados por su cultura, religión, arquitectura… de tal manera que los emperadores de Japón decidieron importarla: “Es difícil hallar en la historia otro momento en el cual una nación soberana haya planeado y realizado con tanto éxito la importación de una cultura.”

Otro dato de lo más insólito: la obligación del agradecimiento es tan importante en Japón que a menudo una se molesta si sufre un incidente y una desconocida le ayuda: “Se piensa que una persona que ayuda a otra (…) sin una justificación clara, se aprovecha indebidamente de la otra.”

En fin, una lectura muy recomendable y enriquecedora que te ayudará a ver el mundo a través de otras lentes, lentes totalmente distintas a las occidentales.

SOBRE RUTH BENEDICT

Nacida en 1887 en Nueva York. Falleció en 1948. Fue una mujer adelantada a su época. Se casó y se divorció de Stanley Benedict, tuvo relaciones amorosas con Margaret Mead*, Marvin Opler, Natalie Raymond y Ruth Valentine.

En 1934 escribe “Patrones en la Cultura”: “Su tesis es que cada cultura valora y privilegia ciertas conductas y tipos de personalidades. Así, uno no puede evaluar una cultura usando los estándares de otra. La cultura de cada pueblo es única y sólo puede ser comprendida desde sus propios términos.”

En 1946 fue elegida la primera mujer presidente de la Asociación Antropológica Americana.

* Margaret Mead es la antropóloga autora de la famosa cita: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado.”