De mi grifo ha salido un mueble de Ikea

Cada vez que hablan del escasez de agua y mezclan el grifo de mi casa y la sequía en Etiopía sufro una crisis lógica: el agua de mi grifo viene del Ebro y desconozco cualquier trasvase del Ebro a África.

Por supuesto debo usar el agua del Ebro a conciencia, pero me gustaría saber como puedo contribuir para combatir el crisis de agua en el resto del mundo. Y en la búsqueda encontré un libro llamado “Las Guerras del Agua” de Vandana Shiva. La autora habla básicamente de India pero la esencia de lo que ocurre allí se puede aplicar al mundo entero. (continúa después de la publicidad ⇓)

Originalmente se utilizaba el agua con métodos milenarios que respetaba el ciclo de acumulación de agua y sus manantiales. Pero la modernización y tradiciones milenarios no conviven muy bien.

De repente era un negocio muy lucrativo destruir bosques para hacer inmensas plantaciones de eucalipto para la industria del papel y de muebles, con el inconveniente de que éste árbol consume cantidades altas de agua, necesitando quitar agua de los ríos para su regadío y agotando las reservas de agua bajo la tierra.

Por otro lado una compañía minera descubre piedra caliza en un valle que resulta ser una reserva natural de agua. ¿Pero que culpa tiene la compañía que la piedra caliza esté ahí? Y empieza a extraer la piedra y a destruir el manantial.

Y en nombre del progreso y de la Revolución Verde, se escavan profundos pozos con bombas eléctricas (con préstamos que generan deuda externa, el visto bueno del banco mundial y contratistas multi-nacionales) para monocultivos de regadío intensivo. Y, curiosamente, los seculares pozos de los campesinos y de los ayuntamientos se secan, ¿tal vez porque un pozo profundo les robó todo el agua? Y, lo que es peor, a los 2 años el pozo profundo también se seca, pues saca más agua de lo que la naturaleza es capaz de reponer.

El libro me ha dado buenas pistas sobre la crisis del agua, y, no sin sorpresa todo terminó en el consumo: se debe consumir a conciencia, pues este es un mundo capitalista y dónde haya un consumidor habrá una empresa lista para cumplir sus deseos, cueste lo que cueste. Por esto cuando quiero usar el agua a conciencia, pienso que sale del grifo un mueble de Ikea, una jersey de algodón o una fachada de piedra caliza.