Como hacer un consumo sano, ético y ecológico

Hoy por la mañana hablábamos sobre como el maíz transgénico ha contaminado a los cultivos y muy probablemente esté llegando a nuestro plato y Ale, una amiga, me preguntó qué podemos hacer para tener una dieta sana, ética y ecológica. Pues intentaré contestarle.

Las acciones que propongo son muy prácticas, pero en todo caso necesitan una pequeña inversión de tiempo (para fijarse en los etiquetados de los productos o comprar en una tienda distinta de la habitual) y en algunos casos de dinero (principalmente los productos ecológicos son más caros).

En relación al dinero, cada uno conoce sus prioridades, lo que recomiendo es al menos intercalar la compra. Es decir, por ejemplo, que en una compra de 5 litros de leche que 1 litro sea leche ecológica. Si hay mercado, más agricultores se pasarán al cultivo ecológico y la competitividad ayudará a regular los precios.

Consuma productos ecológicos
La agricultura ecológica se vale de métodos naturales como la rotación de cultivos para evitar el agotamiento de la tierra, las plagas y enfermedades. De esta manera se reduce drásticamente el uso de hormonas, fertilizantes y pesticidas; además los productos de síntesis están prohibidos.  En el caso de los animales se busca un método de crianza lo mas semejante al natural, la alimentación de los animales debe ser de origen ecológica en un 80%, el uso de hormonas para acelerar el crecimiento está prohibido y el uso de fármacos está estrictamente controlado. 

Se pueden encontrar estos productos en tiendas especializadas, en Intermón-Oxfam y desde 2009 el Carrefour ofrece muchos productos ecológicos, como por ejemplo: harina, azúcar, leche, huevos, salsa de tomate, caldo, etc.

Los productos están muy controlados y deben tener al menos uno de estos sellos:

 

Consuma productos de comercio justo
El comercio justo, tiene muchos aspectos éticos, principalmente pagar al agricultor o trabajador un sueldo suficiente para cubrir sus costes de producción y que le quede un poco de dinero para vivir dignamente. Otro aspecto se refiere a la salud: el uso de productos químicos está controlado para que no dañe la salud del agricultor o trabajador, por esto los productos de comercio justo suelen ser muy sanos, aunque no lleven un control tan estricto como el de los productos ecológicos.

También se encuentran en tiendas especializadas, en intermón-oxfam y en Carrefour. Hay productos como café, chocolate, arroz y muchos productos cosméticos, The Body Shop suele tener muchos productos cosméticos de comercio justo, aunque echo en falta que declaren el porcentual de ingredientes de comercio justo utilizado en cada producto.

El principal sello es el Fair Trade.

Lea las etiquetas y evite productos con demasiados aditivos.
Conservantes, colorantes, potenciadores de sabor, agentes de textura, son ejemplos de aditivos. Algunos son necesarios, pero otros son totalmente superfluos, pueden ser naturales como el ácido cítrico (E330), obtenidos a partir del petróleo como los hidrocarburos minerales (e905) o sintéticos como el carbonato de amonio (E503). Algunos apenas causan efectos secundarios y otros sí. Por ejemplo, el amaranto (E123) está prohibido en Estados Unidos,  provoca depósitos calcáreos en los riñones y tiene posibles residuos de sustancias potencialmente cancerígenas.

Como nadie va llevar la lista de aditivos encima (hay centenas de aditivos) vale la pena leer el etiquetado y evitar los productos que tengan demasiados aditivos. Otro día compré habas, habían varias marcas con 2 o 3 aditivos, pero la marca Aranca llevaba simplemente habas, agua y sal. Ya he comido las habas y sabían… ¡bien!

En el etiquetado pueden venir con su nombre científico o bien con el código que empieza con la E, son ejemplos de conservantes: carboximetilcelulosa (E466), ácido cítrico (E330) o el ferrocianuro sódico (E535).

Elija marcas que están en la lista verde de Greenpeace.
La lista verde y roja apunta marcas que se declaran libres de transgénicos, Greenpeace no llega a hacer pruebas con los productos, pero el mero hecho de que grandes marcas no sean capaces de declararse libres de transgénicos es preocupante

  • Puedes comprar el libro “Veneno en su plato” sobre los aditivos en la web de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).
  • Puedes descargarte la guía Verde y Roja de Greenpeace aquí.