Como empecé a “ser” vegetariana

Desde que empecé el blog Ecología Fácil me he encontrado con varios artículos que señalaban que la industria ganadera tiene un fuerte impacto en las emisiones globales de CO2, representan exactamente un 18% según el documental  Meat, The Truth (Carne, La Verdad). Investigando para los artículos sobre alimentación también me he encontrado varias veces con que la ingesta excesiva de carne está relacionada con enfermedades como el cáncer de colón, obesidad, infartos, etc. Sin contar que el trato animal en las granjas y su sacrificio en los mataderos no ha dejado de ser cruel y doloroso.

El último impulso ha sido encontrarme con Marta, una amiga que se fue a vivir a Nueva Zelanda durante 8 meses y volvió vegetariana. Marta ya era muy guapa cuando se fue, pero volvió pletórica y llena de energía. De manera que en mediados de octubre pedí para mi cumple el libro “La Nueva Cocina Energética” de Montse Bradford y empecé a enterarme de este mundillo.

Antes me gustaría aclarar que no soy vegetariana estricta. Es decir, soy vegetariana en el día a día, pero si voy a cenar en casa de amigos o a un restaurante hago una excepción y como una pequeña porción de un buen bistec. Personalmente, creo que una ingesta de carne una o dos veces al mes no perjudica ni a la salud, ni al medio ambiente. Esto sí, el animal sufre mientras es criado (la crianza ecológica es más respetuosa) y en el matadero.

Vegetarianos, Veganos, ovo-lacto vegetarianos

Hay varios tipos de “vegetarianos”: los vegetarianos estrictos, que no comen nada proveniente del mundo animal ni la miel, ni los huevos y tampoco la leche. Los ovo-lacto vegetarianos, que no comen carne roja, pero sí los huevos y la leche . Y también existen los veganos, que aparte de la alimentación no utilizan nada que venga de animales, es decir nada de zapatos de cuero o jerseys de lana. Y habrá muchas otras definiciones, pero bueno, creo que con esto uno ya se defiende.