Anticáncer – una nueva forma de vida

AnticáncerDe manera general todos tenemos células cancerosas en nuestro organismo y nuestro organismo está diseñado para combatirlas. En esta lucha el estilo de vida juega un papel muy importante, tan relevante como el factor genético o el factor medioambiental.

“Anticáncer – una nueva forma de vida” es un libro publicado en 2007 por el dr. David Servan-Schreiber. Imprescindible para todas las personas preocupadas por su salud, incluidas las que nunca han tenido un cáncer. (continúa después de la publicidad ↓)

Explica de una manera muy cercana cómo se desarrolla un cáncer y todo lo que está en nuestras manos para evitarlo en lo que refiere a nuestra alimentación y hábitos de vida.  No se trata de una terapia alternativa para su cura, sino de un estilo de vida que ayude a prevenirlo o que funcione como coadyuvante del tratamiento convencional en una persona con cáncer. En este artículo hago un rápido resumen de los aspectos más destacados, según mi opinión.

LOS MECANISMOS DEL CÁNCER
La primera barrera contra el cáncer es nuestro sistema inmune, nuestras células NK (Natural killer – asesinas naturales en castellano) atacan ferozmente a cualquier invasor, incluidas las células cancerosas. Este mecanismo se descubrió accidentalmente gracias a Mighty Mouse (El Ratón Poderoso). El Dr. Zeng Cui necesitaba anticuerpos para su investigación y para ello inoculaba células cancerosas muy agresivas (S180 – Sarcoma 180) en ratones. Todos los ratones enfermaban y morían después de 1 mes, excepto Mighty Mouse. Creyendo que era un error de procedimiento volvió a inyectarle las células cancerosas repetidas veces en dosis cada vez mayores. Finalmente se dio cuenta de que se había topado con un ratón inmune al cáncer. Al analizarlo se dio cuenta de que sus células NK eliminaban rápidamente las células cancerosas. Hay estudios que indican que cuanto menos activo el sistema inmune, más rápido el avance del cáncer.

El dr. Judah Folkman era un médico militar al que le encargaron estudiar una manera de conservar reservas de sangre. En su investigación después de almacenar la sangre necesitaba probar su capacidad para multiplicarse rápidamente y atender las necesidades de las células en un proceso de cicatrización de heridas, así que inyectó células cancerosas (que tienen un ciclo reproductivo rápido similar al de las células en cicatrización) en un tejido vivo in vitro. Esperaba que las células cancerosas causasen un gran tumor, pero se convirtieron en pequeños tumores del tamaño de la cabeza de un alfiler. A partir de esta observación desarrolló la teoría de que un tumor necesita crear una inmensa cantidad de diminutos vasos sanguíneos para abastecerse, a este proceso le llamó angiogénesis.  El dr. Folkman dedicó 20 años de su vida para probar científicamente este mecanismo. Es decir, sin angiogénesis el tumor no puede crecer.

El dr. Rudolf Virchow elaboró en 1863 (sí mil ochocientos) la teoría de que el cáncer se valía del mecanismo de las inflamaciones para multiplicarse y propagarse por todo el cuerpo. En un proceso inflamatorio los vasos se dilatan y el tejido se permeabiliza para recibir una gran cantidad de sangre necesaria para regenerar el tejido dañado, las células cancerosas se aprovechan de esta permeabilidad y de este gran flujo de sangre para extenderse por el cuerpo. El dr. Harold Dvorak probó en 1986 que las células cancerosas producen sustancias inflamatorias como las citoquinas, prostaglandinas y leucotrienos. Es interesante observar que las hormonas del estrés psicológico estimulan la producción de sustancias inflamatorias. Esto ocurre porque el estrés prepara el cuerpo para recuperarse de una herida, estimulando las sustancias inflamatorias necesarias para reparar tejidos. En resumen, el estrés beneficia los mecanismos de crecimiento y propagación del cáncer.

FACTORES GENÉTICOS, ESTILO DE VIDA Y MEDIOAMBIENTE
La creencia de que el cáncer está relacionado principalmente con factores genéticos está muy extendida y es un argumento frecuentemente utilizado por las personas que no quieren modificar su estilo de vida para prevenir un cáncer. Existen 3 estudios que ponen en evidencia la limitada influencia de los factores genéticos:

-    Es muy conocido que las asiáticas sufren menos cáncer que las mujeres occidentales. Pero las asiáticas que emigraron a países occidentales y adoptaron su estilo de vida  tienen las mismas tasas de cáncer de las occidentales.
-    Los gemelos tienen la prevalencia de cáncer de sus padres adoptivos y no la de sus padres biológicos.
-    El cáncer de estómago prácticamente ha desaparecido con la mejora tecnológica en la cadena de frío que como consecuencia ha disminuido la cantidad de nitratos y sal en la alimentación.

Creo que lo importante es comprender que existen 3 factores que pueden influenciar en la aparición de un cáncer: genética, estilo de vida y factores medioambientales. Como individuos no tenemos ningún control sobre nuestra genética, tenemos algún control sobre los factores medioambientales y tenemos mucho control sobre nuestro estilo de vida.

El peso de cada uno de estos factores es distinto en cada persona y sabemos muy poco sobre nuestra genética y sobre los químicos persistentes que llevamos acumulados en nuestro cuerpo.  Probablemente por esto existen las excepciones: claramente hay gente que tiene una genética privilegiada y por más que tengan los peores hábitos posibles jamás desarrollarán un cáncer, y también hay gente que “se cuida” y desarrolla un cáncer. Lo más sensato sería no preocuparse por lo que no controlamos y hacer bien lo que sí podemos controlar.

ALIMENTOS QUE CAUSAN CÁNCER
En algunos medios se habla de una epidemia de cáncer que se inicia a partir de la Segunda Guerra Mundial. Coincide con la llegada de la Revolución Verde, que muy resumidamente es la industrialización de la agricultura que logra aumentar la productividad a través de monocultivos y uso masivo de agua, plaguicidas y fertilizantes.  Esto provoca un cambio en los hábitos alimentarios, el consumo de azúcares refinados, harinas blancas, carne, grasas hidrogenadas y alimentos industrializados se disparan y, le acompañan los casos de cáncer.  Por ejemplo: en 1830 un individuo consumía 2 kg de miel al año, en el año 2000 un individuo consume 70kg de azúcar al año.

El azúcar y las harinas refinadas (blancas) tienen alto índice glucémico (la glucosa es la forma que adopta el azúcar dentro de nuestro cuerpo),  el aumento de glucosa provoca la secreción de insulina y de otra molécula llamada IGF, ambos son potenciadores de los factores de inflamación que, como vimos anteriormente, son un abono para el cáncer.

Hoy se come mucha más cantidad de carne y de lácteos que hace 50 años. Los animales de granja de hoy día viven confinados, con una alimentación que no es la suya original y reciben demasiada medicación. Para finalizar, la contaminación se acumula en los arroyos y en el suelo de manera que las plantas presentan rastros de estos contaminantes y cuando el ganado se alimenta de ellas gradualmente va concentrando estos contaminantes en su cuerpo.

Cuando el ganado come pastura (su alimento original) la cantidad de omega-3 y omega-6 en su cuerpo es 50% de cada. Cuando comen básicamente maíz (el alimento de las granjas) tiene seis veces más cantidad de omega-6, que de omega-3. Cuando comemos carnes y lácteos, ingerimos esta gran cantidad de omega-6, a la vez que ingerimos las sustancias tóxicas acumuladas en su cuerpo: más del 90% de la exposición del hombre a sustancias contaminantes proviene de carne y lácteos.

El omega-3 (el bueno) favorece el desarrollo del sistema nervioso, reduce la inflamación, dá flexibilidad a la pared celular y reduce el tejido adiposo.
El omega-6 (el malo) favorece el almacenamiento de grasas (las toxinas se alojan en las grasas), la coagulación, la inflamación y a producción de células adiposas.

En relación a los tóxicos la Organización Mundial de la Salud analizó 900 sustancias de síntesis química: 95 son cancerígenas, 397 probables cancerígenas, 497 no se ha podido clasificar y  1 se clasificó como no cancerígena. Actualmente hay más de cien mil moléculas de síntesis química en el mundo, en alimentos, ropa, utensilios domésticos, productos de higiene personal, etc.

ALIMENTOS QUE PREVIENEN EL CÁNCER
Té verde: principalmente frena la angiogénesis, se colocan 2 g de té verde durante 10 minutos en una tetera, beber no más tarde de una hora.

Cúrcuma: es antiinflamatorio y también inhibe la angiogénesis. Se asimila mucho mejor mezclada con pimienta negra.

Jengibre: también es antiinflamatorio y actúa sobre la angiogénesis.

Verduras crucíferas (col, brécol, coliflor, repollo): eliminan ciertas sustancias cancerígenas, previenen que las células precancerosas se conviertan en tumores malignos, bloquean la angiogénesis. No cocinarlas demasiado, lo mejor es hacerlo al vapor o freír rápidamente en la plancha o en wok.

Ajos, cebollas y puerros: reducen los efectos cancerígenos de las nitrosaminas, promueven la muerte de células cancerígenas en el cáncer de colon, mama, pulmón, próstata y leucemia.

Verduras y frutas ricas en carotenoides: inhiben el crecimiento de células cancerosas de varios tipos de cáncer, fortalecen las células inmunitarias y hacen las células NK más activas.

Soja: bloquean la estimulación de las células cancerosas por las hormonas sexuales, bloquean la angiogenesis. Los suplementos de soja no demuestran la misma efectividad, de hecho se han relacionado al agravamiento de ciertos cánceres de mama.

Setas: estimulan la reproducción y la actividad de las células inmunes.

Hierbas y especias: promueven la muerte de las células cancerosas.
Algas: según el tipo de alga tiene un efecto diferente, frenan el crecimiento del cáncer, provocan la muerte de las células cancerosas y estimulan las células inmunes.

Ácidos grasos omega-3: reducen el crecimiento de las células cancerosas, reducen la expansión de tumores en forma de metástasis. Presente en grandes cantidades en el pescado y en la linaza.

Selenio: estimula las células inmunes, principalmente las NK. Está presente en verduras y cereales de agricultura ecológica, en el pescado y marisco.

Las frutas rojas: estimulan la eliminación de sustancias cancerígenas, inhiben la angiogénesis y promueven la muerte de las células cancerosas.  Mezclarlas con muesli y en macedónias de frutas. La congelación no daña las moléculas anticáncer de estas frutas.

Los cítricos: antiinflamatorios y  estimulan la desintoxicación de sustancias cancerígenas por parte del hígado. Usar también la piel de los cítricos (de cultivo ecológico) en forma de ralladura.

Zumo de granada: propiedades antiinflamatorias.

Vino tinto: protege las células sanas contra el envejecimiento, frena el desarrollo del cáncer. Máximo un vaso de tinto al día.

Chocolate Negro con más de 70% de cacao: frenan el crecimiento de las células cancerosas y limitan la angiogenesis. No se debe mezclarlo con leche.

EJERCICIO, EQUILIBRIO MENTAL Y EMOCIONES
Aparte de la alimentación hay otros factores muy importantes para prevenir el cáncer. Desde la página 215 hasta la 317 se explica la influencia de los ejercicios,  las emociones y la paz mental para que el cuerpo funcione correctamente y mantenga el sistema inmunitario a punto. No los trataré en este artículo, pero esto no significa que sean de menor importancia o que no estén tratados en profundidad en el libro.

DAVID SERVAN-SCHREIBER
El autor falleció el 24 de julio de 2011 a los 50 años, 19 años después de su primer diagnóstico de un agresivo cáncer cerebral. En 1991 le diagnosticaron y le trataron su primer cáncer, en 1996 le encontraron otro tumor cerebral, este segundo tumor le hizo profundizar en el mecanismo del cáncer y en un estilo de vida anticáncer. En 2010, le encontraron el tercer y último tumor.

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