Agua: el oro azul

 

Pese a que dos terceras partes del planeta Tierra sean agua, tan solo el 0.5% sirve y está disponible para el consumo humano, la agricultura y la industria. Teniendo en cuenta que la cantidad de agua disponible se mantiene, pero que la población humana y su actividad agrícola e industrial no paran de crecer, llegamos a la conclusión de que el agua es un recurso cada vez más escaso, incluso a veces llamado oro azul.

Agua disponible (fuente: unwater.org)

La naturaleza diseñó, ella solita, el ciclo del agua: el agua se evapora, se forman las nubes, el agua se precipita en forma de lluvia llenando los ríos y siendo absorbida por la tierra hasta depositarse en los acuíferos (depósitos subterráneos de agua). Nosotros añadimos nuestra parte y desequilibramos este sistema tan perfecto: contaminando el agua y haciendo un uso excesivo, de manera que la naturaleza no tiene tiempo suficiente para reponer el agua que gastamos.

Plantaciones de algodón y arroz secan el Mar Aral (fuente: unwater.org)

Para los habitantes del mundo desarrollado, la escasez de agua se nota a través de racionamientos que nos prohíben llenar las piscinas, lavar los coches y aceras. En el mundo en desarrollo las consecuencias son más severas: sequías, enfermedad y hambre. ¿Qué podemos hacer para preservar este recurso tan precioso y compartirlo igualitariamente entre todos los que lo necesitan?

En el ámbito doméstico tenemos que instalar dispositivos para ahorrar agua en los grifos y en la ducha, comprar electrodomésticos más eficaces con etiqueta de eficiencia energética A o superior, usar riego por goteo en el huerto y jardín, lavar menos el coche, e incluso plantearse el vivir en una casa más pequeña.

La alimentación es otra fuente importante de consumo de agua. Para producir lo que comemos en un día se necesita entre 2 a 5 mil litros de agua al día. Reducir el consumo de carne es una medida muy eficaz: 1kg de trigo requiere 1.500 litros de agua, la misma cantidad de carne necesita 10 veces más agua para ser producida. Por otro lado consumir frutas y verduras provenientes de la agricultura ecológica evita la contaminación de los acuíferos, porque usan técnicas respetuosas con el medio ambiente y que respetan los ciclos de recuperación de la naturaleza.

Casi todo lo que usamos necesita agua, por ejemplo, una camiseta de algodón utiliza 2.000 litros de agua en su fabricación. Por lo tanto consumir a conciencia ahorra agua: debemos comprar lo que realmente nos hace falta, usar cuidadosamente las cosas que tenemos para que duren mucho y cuando ya no nos sirvan debemos depositarlas en el sitio adecuado para que puedan ser recuperadas y no contaminen.

Finalmente, puedes escribir a las empresas y a los políticos para que sepan que te preocupa el buen uso del agua y que estás ahí para apoyarles en sus iniciativas y para vigilar sus decisiones.

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